
El Instituto Nacional Penitenciario en coordinación con la Secretaría de Educación impulsa programa de atención integral para niños que conviven con sus madres en PNFAS.
En el marco de las acciones orientadas a fortalecer la calidad educativa desde los primeros años de vida, el Instituto Nacional Penitenciario en coordinación con la Secretaría de Educación y el Instituto Gubernamental Mario Fumero, realizaron una visita al Hogar Casa Cuna de la Penitenciaria Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS) con el objetivo de implementar el Programa de Atención Integral a la Primera Infancia, enfocado en la estimulación temprana y la evaluación del desarrollo infantil (CAIPI).
Durante la jornada, autoridades educativas, personal técnico y docentes participaron en la socialización del instrumento escala abreviada de desarrollo, una herramienta que permite conocer el estado evolutivo de niñas y niños en áreas fundamentales como la motricidad gruesa, motricidad fina, audición, lenguaje y el desarrollo personal-social.
La iniciativa busca identificar de manera oportuna posibles rezagos o dificultades en el desarrollo infantil, facilitando la intervención temprana y el acompañamiento pedagógico adecuado. Según representantes de la Secretaría de Educación, este tipo de evaluaciones son clave para garantizar una educación inclusiva y de calidad, ya que permiten diseñar estrategias de apoyo individualizadas que favorecen el aprendizaje y bienestar integral de los menores.
Por su parte, las autoridades del Instituto Gubernamental Mario Fumero destacaron la importancia de articular esfuerzos interinstitucionales para fortalecer la atención a la primera infancia, reconociendo que los primeros años de vida son determinantes para el desarrollo cognitivo, emocional y social.
El programa de atención integral a la primera infancia contempla no solo la evaluación, sino también, orientación a las madres de familia y seguimiento continuo a los resultados obtenidos, asegurando así una intervención sostenida y efectiva.
Mediante estas coordinaciones, el INP reitera su compromiso de velar por los derechos fundamentales de los menores que conviven con sus madres en privación de libertad. Legalmente, los infantes pueden permanecer junto a sus madres, hasta la edad de cuatro años.

