
Instituto Nacional Penitenciario
El Centro Penitenciario de La Paz se convirtió en un escenario de talento, transformación y segundas oportunidades durante la clausura del Curso de Pintura “Pintando con el Corazón”, una iniciativa que permitió a las personas privadas de libertad expresar sus emociones mediante el arte y fortalecer su crecimiento personal.
Este programa formativo se desarrolló gracias a las gestiones del Director del establecimiento, Mayor de Infantería Oscar Daniel Mourra, en coordinación con el Colegio de Abogados de La Paz, quienes unieron esfuerzos para promover actividades que impulsen el desarrollo humano dentro del centro penitenciario.
Durante la ceremonia de clausura, los participantes presentaron sus obras finales, piezas cargadas de color, introspección y significado. Cada pintura reflejó una historia, un proceso y una visión renovada de esperanza, mostrando que el arte también es un puente hacia la rehabilitación.
El evento contó con la presencia del Subdirector del recinto, Capitán de Artillería Milton Santos Soliz; la Jueza de Ejecución de la Ciudad de Comayagua; un representante de la Defensa Pública de La Paz; y los miembros del Consejo Técnico Interdisciplinario (CTI), quienes reconocieron el esfuerzo y compromiso de los internos que culminaron exitosamente esta formación.
La actividad es un ejemplo del enfoque que impulsa la Comisión Interventora del Sistema Penitenciario Nacional, liderada por el General de Brigada José Miguel Mejía Medina, cuyo objetivo principal es priorizar la correcta rehabilitación de las Personas Privadas de Libertad. Desde la intervención, se ha dejado claro que la reinserción es un derecho y una responsabilidad del Estado, bajo la premisa de que errores todos cometemos, pero también todos merecemos oportunidades para cambiar.
En este contexto, el arte se convierte en una herramienta poderosa para fortalecer la disciplina, promover la convivencia y abrir caminos hacia una vida distinta. Los cursos como este buscan devolver autoestima, despertar habilidades ocultas y acompañar a los internos en su proceso de reconstrucción emocional.
Para muchos participantes, “Pintando con el Corazón” representó más que una capacitación; fue un espacio seguro donde pudieron expresar sus sentimientos, sanar heridas y encontrar un sentido positivo a su tiempo en el centro penitenciario. La pintura permitió descubrir talentos inesperados y, sobre todo, creer nuevamente en sí mismos.
Al finalizar, entre aplausos y palabras de aliento, los privados de libertad recibieron sus certificados como símbolo de perseverancia y superación. Con orgullo, expresaron que este logro marca un paso más hacia su reintegración, demostrando que, aun tras los errores, siempre existe la oportunidad de renacer.

