
LA PRIVACIDAD DE LA DEFENSA GARANTIZA EL INP COMO PILAR DEL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS
Detrás de cada proceso legal hay historias, familias que esperan, justicia y Personas Privadas de Libertad que ejercen su derecho a ser escuchados, consientes de esta realidad, el Instituto Nacional Penitenciario (INP) reafirma su compromiso con el respeto a la privacidad de la defensa, un principio fundamental que fortalece la confianza en el sistema de justicia y la dignidad humana.
En los diferentes Centros Penitenciarios del país el INP garantiza que las reuniones entre los privados de libertad y sus abogados, defensores se desarrollen en espacios adecuados y confidenciales, permitiendo un diálogo abierto y seguro sin interrupciones ni supervisión indebida. Este ambiente de respeto brinda tranquilidad tanto a los defensores como a quienes, desde el encierro buscan ejercer plenamente su derecho a la defensa.
Para la Oficial Jurídico del INP, Fany Patria Durón para que un Profesional del Derecho puede ejercer su función dentro de los establecimientos penitenciarios la confidencialidad es la herramienta básica, el artículo 82 de la Constitución y de los tratados internacionales dictan que el contacto entre el interno y su defensa debe de ser personal privado.
Manifestó «bajo la administración actual y los regímenes de emergencia, el INP tiene el reto de tecnificar la seguridad sin que ello signifique una «audiencia abierta» de las estrategias legales».
Para muchos privados de libertad estos encuentros representan más que un trámite legal, son momentos de esperanza, orientación y acompañamiento.
Asimismo, para la Jefa de la Unidad de Protección de Derechos Humanos, abogada Circe Amaya, existen protocolos claros que permiten armonizar la seguridad interna con el respeto a los Derechos Humanos fundamentales. El personal penitenciario recibe capacitaciones constantes en el tema, ética profesional reforzando una cultura institucional basada en el respeto, la legalidad y el trato digno.
Con estas acciones el INP continúa avanzando hacia un sistema penitenciario más humano donde la seguridad y el respeto a los derechos caminan de la mano, garantizando que cada Persona Privada de Libertad sea tratada con dignidad y justicia.

