
En los Centros Penitenciarios de Nacaome, Yoro y Ocotepeque los privados de libertad vivieron momentos cargados de emoción, reflexión y esperanza, en una jornada marcada de fe y el acercamiento espiritual.
Como parte de estas actividades, se celebraron eucaristías y espacios de oración con el propósito de fomentar la unión familiar, recordando que aún enmedio de dificultades, el amor, el perdón y la esperanza pueden abrir caminos hacia la reconciliación.
La Iglesia Evangélica Espíritu Santo también llevó a los internos la Palabra de Dios. Compartiendo mensajes de fe y fortaleciendo valores espirituales y morales que contribuyen a su crecimiento personal y una visión de vida basada en el respeto, el amor y la responsabilidad.
Entre alabanzas, oraciones y momentos de profunda emotividad, los privados de libertad encontraron un espacio para expresar sus sentimientos, renovar su esperanza y recordar a sus seres queridos.
Más que una actividad religiosa, estas jornadas representan un mensaje de esperanza, reconciliación y unión familiar demostrando que la fe puede convertirse en una luz para quienes buscan una oportunidad y desear construir un futuro diferente.



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